En Lanzarote siempre hay algo a punto de empezar. Febrero-marzo: carnavales con papel de lija y salitre — los Buches de Arrecife, con sus máscaras y vejigas de pescado, son pura tradición marinera. Mayo: el Ironman toma la isla. Junio: hogueras de San Juan en Haría. Julio: las fiestas del Carmen llenan de barcas engalanadas los puertos — la procesión marinera de La Graciosa es de las estampas del año. Agosto: San Ginés, la gran fiesta de Arrecife. Septiembre: la isla entera camina a Mancha Blanca en la Romería de los Dolores. Octubre: Arrecife en Vivo — música en los muelles. Noviembre: trail en Haría; diciembre: maratón internacional. Y cuando el mar manda, el Quemao Class. Consulta las fechas: tu semana de vacaciones seguro que cae dentro de algo.
Los calendarios isleños tienen una lógica propia: aquí las fiestas no interrumpen la vida — la organizan. Este es el año de Lanzarote contado por sus citas.
El año arranca disfrazado. Entre febrero y marzo, los carnavales recorren la isla municipio a municipio, con Arrecife y Puerto del Carmen a la cabeza: murgas, comparsas, drag queens y una joya etnográfica única — los Buches de Arrecife, la agrupación carnavalera marinera que desfila con trajes antiguos, mascarones y vejigas de pescado infladas (los "buches") con las que golpean, con cariño reglamentado, a quien se cruce. Es el carnaval con más sal del Atlántico.
La primavera trae el deporte grande: el Ironman de mayo (card 36) convierte la isla en estadio, con miles de voluntarios y pueblos enteros en las cunetas. En junio, la noche de San Juan enciende hogueras — las de Haría, entre palmeras, son las más fotogénicas — para despedir la primavera con brasas y deseos.
El verano es marinero y patronal. En julio, las fiestas de la Virgen del Carmen — patrona de los pescadores — llenan los puertos de procesiones sobre el agua: la de La Graciosa, con la Virgen navegando escoltada por decenas de barcas engalanadas y la muralla de Famara al fondo, es una de las imágenes del año; Puerto del Carmen y Playa Blanca celebran las suyas. En agosto manda San Ginés: Arrecife dedica a su patrón dos semanas de conciertos, verbenas, deporte, feria y esa mezcla tan canaria de misa solemne y orquesta hasta las tantas.
Septiembre es el mes sagrado. El 15, la Romería de los Dolores (cards 27 y 45) reúne a la isla entera caminando hacia Mancha Blanca con trajes tradicionales, carros, timples y cestas — la fiesta mayor del corazón lanzaroteño, seguida de su feria de artesanía. En octubre llega la cita más moderna del calendario: Arrecife en Vivo, festival de música que convierte los muelles y rincones portuarios de la capital en escenarios encadenados — conciertos gratuitos, pasacalles entre escenario y escenario y la ciudad entera bailando de puerto en puerto. Ha ganado premios como mejor festival de formato singular: la fórmula — música + muelle + atardecer — es imbatible.
El cierre del año es para las piernas: la Haría Extreme en noviembre — trail running por los senderos del norte, con salidas y metas entre palmeras — y el Maratón Internacional de Lanzarote en diciembre, con miles de corredores europeos huyendo del invierno por el paseo de Puerto del Carmen. Y flotando sobre todo el calendario, la cita que no tiene fecha: el Quemao Class (card 39), que se convoca solo cuando el océano decide mandar la ola perfecta a La Santa — el evento más caprichoso y auténtico de la isla.
Consejo de amigo local: mira el calendario de fiestas antes de reservar. Una semana cualquiera de vacaciones, aquí, puede incluir de regalo una procesión sobre el mar, un festival en un muelle o una hoguera bajo las estrellas.
